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VISION DE LA IGLESIA


“Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos”  – Hechos 4:33

La Iglesia está formada por aquellos que hemos sido llamados y convocados en Cristo para ser ciudadanos del reino de Dios (Ef. 2:19).  Este gran privilegio de ser parte de la Iglesia de Cristo está acompañado de una gran responsabilidad, es decir, ser un testigo en nuestra generación.  Para lograrlo se nos presentan cuatro áreas de oportunidad: Jerusalén (nuestra casa), Judea (vecinos), Samaria (los que piensan diferente a nosotros) y Hasta lo último de la tierra (los que están lejos) Hechos 1:8.

Para realizar este propósito divino se requiere no solamente las capacidades físicas, emocionales y espirituales sino el poder de Dios. Jesucristo consciente de esta necesidad de la Iglesia, prometió el bautismo o llenura del Espíritu Santo (Hch.1:5); esta maravillosa promesa la vemos cumplida en el capítulo 2.

Este milagro del derramamiento del Espíritu Santo es el inicio del concepto universal de la Iglesia pues fueron  dadas a conocer las buenas nuevas en diferentes idiomas (Hech.2:8-11).  El Evangelio es predicado en medio de persecución en Jerusalén, Judea y Samaria (Hech.8:1).

Los primeros capítulos del Libro de los Hechos, describen una Iglesia que persevera en la doctrina, que tienen convivencia,oran juntos, se ayudan; La Iglesia de hoy necesitamos la Llenura del Espíritu Santo para vivir éstos principios.

Cuando estudiamos en el libro de los Hechos sobre la vida de la Iglesia Primitiva, hasta el capítulo 9 pareciera que ya está satisfecha con los avances logrados pero la visión de Dios es diferente a la de la Iglesia. El capítulo 10 es el alcance de Dios a los gentiles, Dios utiliza a Pedro para compartir el Evangelio a Cornelio con su familia y todos son salvos y llenos del Espíritu Santo (Hch.10:44).

Como Conferencia Anual Oriental, estamos celebrando los 40 años del avivamiento que trajo una transformación y una pasión por la obra de Dios.  Es tiempo para la iglesia local de  ser más sensibles a lo que Dios está pidiendo en el trabajo a las naciones, siendo guiados por el Espíritu Santo como sucedió en Hechos 13:1-3 a los líderes quienes recibieron instrucción de apartar a Pablo y Bernabé para enviarlos en su primer viaje misionero, quienes más tarde fueron guiados al lugar donde debían de predicar.

Entremos como Iglesia a la visión de Dios “haciendo discípulos a todas las naciones” con la llenura del Espíritu Santo y viviendo las características de una Iglesia poderosa que refleja el Reino de Dios.

Pbro. Raúl Rosas González