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Instruyendo a nuestros hijos con el ejemplo


      A lo largo de mi vida he visto como los padres les gustan versículos como Efesios 6:1  “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.”; Colosenses 3:20 “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. “; Éxodo 20: 12 “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.” Y esta es la parte que le toca a nuestros hijos cumplir, para recibir bendición. En mi caso siempre trate de obedecer a mis padres aun cuando no estuviese de acuerdo, y Dios bendijo mi vida a causa de mi obediencia.

Pero ahora como padre puedo ver que mi padre nos instruyó a nosotros como hijos aquello que teníamos que hacer. En el siguiente pasaje se le ordena a los padres lo que deben hacer con sus hijos en cuanto a la instrucción: “Deuteronomio (NTV) 6: 4 »¡Escucha, Israel! El Señor es nuestro Dios, solamente el Señor. 5 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6 Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego. 7 Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.”

La instrucción no solo se da con la palabra sino con el ejemplo, al hacer memoria de lo que aprendí a través del ejemplo de mis padres fue lo siguiente:

1) Diezmar. Como soy el primogénito pude ver ocasiones en que los problemas económicos se presentaban en mi casa pero aun con todo el diezmo nunca se discutía. Al comenzar a trabajar lo primero que hice fue diezmar.

2) Orar. Mis padres nos llevaban a mis hermanos  y a mi a la oración matutina de las 5:30 am todos los días. No importaba si hacia frio, de ahí dejábamos a mi mama en su trabajo. Mis abuelos también asistían y caminaban desde su casa (aproximadamente 10 cuadras) todos los días, de hecho mi abuelo asistió hasta que su salud se lo permitió. Desde mi juventud aprendí la importancia de la oración y ocasionalmente llevo a mis hijos conmigo a la oración de los sábados también.

3) Generosidad. Uno de los eventos que más recuerdo de mi niñez fue la disposición de mis padres en adoptar un hijo. Este niño era compañero mío en la escuela y había quedado huérfano y quedado al cuidado de su madrastra, mis padres se ofrecieron con el dueño de la escuela en adoptarlo al enterarse de la situación y vivió con nosotros unos meses hasta que la madrastra decidió hacerse cargo de él.

4)Lectura de la Biblia. A la que me tocaba ver leer la Biblia era a mi mama y a mi abuela, mi padre leía mientras dormíamos. Ellas me sembraron el amor por la palabra de Dios.

 Puedo mencionarte tantas cosas más que aprendí y que me formaron a lo largo de mi vida y han hecho lo que soy el día de hoy. ¿Estas instruyendo con la palabra y con tu ejemplo a tus hijos/nietos? ¿Qué herencia espiritual les estas dejando?

Yared Cepeda