Ha muerto el gran libertador del pueblo judío (Moisés), y su sucesor Josué se ha levantado como líder para entrar a la tierra prometida. Existieron algunas diferencias entre ambos líderes, como sus estrategias y métodos de trabajo, pero si algo tenían en común, era que tenían la presencia de Dios, y que confiaban y obedecían a su palabra.
La historia bíblica nos muestra que generación a generación, Dios levanta pueblo que trabaja por su causa, venciendo cualquier obstáculo que se presente. Pero es tarea fundamental de cada líder, dejar un legado a las siguientes generaciones. En este mes de noviembre quiero resaltar algunos logros de nuestra Iglesia en el pasado, con el fin de animar a nuestra generación a enfrentar los retos que estamos viviendo.
Los misioneros Jefferson D. Scoggins y su esposa, fueron los primeros metodistas en llegar a Monterrey en el año de 1883. Encontraron una sociedad progresista con 50 mil habitantes aproximadamente. En su momento el gobierno les dio una apertura moderada para el trabajo con la iglesia, y la sociedad se dirigía a ellos con cautela y en muchos casos, les rechazaban.
A pesar de estos obstáculos, Dios bendijo el trabajo de éstos hombres de fe, y 12 años después ya estaban comprando un terreno y construyendo el santuario; era de ladrillo rojo y contaba con dos niveles y dos torres. La membresía era de 85 personas, pero la construcción tenía capacidad para 600 personas. Siendo Vicente P. Rubín pastor de la congregación, el templo fue dedicado un 6 de noviembre de 1895. (Hace 117 años)
Otra etapa importante en la historia de nuestra congregación se remonta al año de 1960, cuando el liderazgo hizo un estudio minucioso para mejorar las instalaciones del templo, el objetivo era responder de forma integral, a las necesidades de una iglesia moderna. Es por eso que se tomó la decisión de remodelar el templo para contar con un edificio educacional y una casa pastoral. Y así después de mucho trabajo y sobretodo la bendición de Dios: se dedicó este nuevo templo un 12 de septiembre de 1965, 70 años después que el templo antiguo (1895 – 1965)
Hoy en día tenemos la oportunidad de hacer historia y de dejar un legado para nuestras futuras generaciones. Puesto que una necesidad primordial para nuestra congregación es contar con espacios suficientes para el desarrollo de la escuela de ministerios y los discipulados, nuestra iglesia tomó la oportunidad de adquirir un edificio de 4 niveles, ubicado al frente del santuario, por la calle Escobedo. El mismo contenía oficinas que serán remodeladas para servir como salones. Con la fe de que así como Dios estuvo con la iglesia local en proyectos pasados: estará con nosotros para adquirir este edificio.
En Dios haremos grandes proezas.
Pbro. Raúl Rosas