Wasihngton #513 Ote. Monterrey N.L. 8:00 a.m., 10:00 a.m., 12:00 p.m., 2:00 p.m. y 6:00 p.m.


LA MEJOR AFICIÓN


Hablando del tema de la vida en el Espíritu es necesario preguntarnos qué es lo que nos da felicidad, cómo nos divertimos y con qué cosas soñamos en el corto plazo. He estado observando dos cosas en nuestro ambiente regio a las cuales la gente es muy aficionada, la primera es el fútbol y hay que ver lo que ocurre cuando uno de los dos equipos locales tiene un juego; sin duda puedo decir que existe una enorme IDOLATRÍA  quizá porque para muchos aficionados no hay nada mejor en lo cual creer, quizá porque muchos, enseñados desde su niñez en la fe romana, han aprendido equivocadamente a seguir con fanatismo a aquello en que fueron enseñados. No es un pecado tener una afición sino el momento en que ésta se convierte en idolatría y la mayoría de los que son idólatras no lo reconocerán; por eso me preocupan los cristianos que emplean su agenda, gastan recursos, sufren o se alegran y portan los colores de su equipo en formas que JAMÁS LO HARÍAN POR DIOS. No gastarían las sumas que invierten en bonos, boletos de estadio, “pagos por evento”, afiches y otras cosas en Dios, tampoco invertirían dos horas (que dura un partido) orando y, algunos ni siquiera quieren traer una Biblia grande en la mano o una playera con mensaje cristiano pero portan con orgullo sus playeras aun dentro de las iglesias.

La segunda afición desmedida es lo que llamo la reunión semanal, que puede tratarse de una carne asada (con cerveza casi siempre) o de una noche de karaoke (entera o hasta la madrugada). He escuchado infinidad de veces a “cristianos” que no quieren ir al templo entre semana y ponen excusas (como la del estacionamiento) para ir solo el Domingo, sin embargo, no tienen ningún problema es desvelarse a media semana atrás de un asador para hablar y hablar por horas de superficialidades. Están los del karaoke que se convierten en desinhibidos artistas que no tienen problema en mostrar a sus amigos (y los vecinos de ellos) que no saben nada de canto; también hay muchos “cristianos” entre ellos que jamás cantarían letras cristianas en público y en volumen fuerte, o que nunca han estado (ni estarían) en una velada de oración pero que no tienen problema en pasar una noche mal-cantando… Si he de hablar de la vida en el Espíritu tengo que denunciar estas cosas, especialmente porque hay gente que se llama así misma cristiana y cree que vive en el Espíritu pero cuyas aficiones y diversiones reflejan que Cristo jamás llegó a su vida… Esta denuncia continuará…

Pbro. Efraín A. Reyes Bonilla